En Español DOS LECTURAS INTERESANTES
Las dos son impresionantes; una es filosófica, la otra es espiritualista. La primera pertenece a un famoso escritor uruguayo: JOSÉ ENRIQUE RODÓ; la segunda es la versión psicografiada de CHICO XAVIER, a través del espíritu de Emanuel.
JOSÉ ENRIQUE RODÓ (1871-1917) fue un gran escritor uruguayo. Se dedicó al periodismo, la crítica y a las obras de pensamiento. Destacan en su producción ARIEL, EL MIRADOR DE PRÓSPERO, HOMBRES DE AMÉRICA, RUBÉN DARÍO.
"LA PAMPA DE GRANITO", es un texto literario, de estilo florido y de contenido filosófico. La historia que relata la tenemos que entender e interpretar en forma simbólica o figurada, pues nos ofrece una serie de imágenes que debemos considerarlas como una alegoría.
Los personajes nos acercan o nos alejan de lo imaginario; de lo real o de lo ficticio; de lo pragmático o de lo filosófico. El flaco gigante nos repele desde el inicio; y los tres niños indefensos, nos atraen y nos conduelen. Y durante toda la historia, nuestro pensamiento pende de un hilo y aumenta nuestra expectativa cada segundo. Pero el final nos calma y nos lleva de la mano para interpretar el verdadero mensaje que nos quiere transmitir el autor.
Esta breve explicación es necesaria, para ti lector, a fin de que obtengas de esta lectura selecta, un verdadero mensaje de aliento y de optimismo.
Por este motivo, te pido que no leas el último parágrafo del relato, hasta que te hayas dado unos momentos para interpretar por tu cuenta, lo que quiere transmitirnos Enrique RODÓ.
Con este pedido y esta advertencia, vamos adelante.
LA PAMPA DE GRANITO
Era una inmensa pampa de granito (roca); su color, gris; en su llaneza ni una arruga; triste y desierta, triste y fría, bajo un cielo de plomo. Y sobre la pampa estaba un viejo gigantesco, enjuto (flaco), lívido, sin barbas; estaba un viejo gigantesco en pie, erguido como un árbol desnudo.
Y eran frios los ojos de aquel hombre como aquella pampa y aquel cielo, y su nariz tajante y dura como un segur (hoz); y sus músculos, recios como el mismo suelo de granito; y sus labios no abultaban más que el filo de una espada.
Y junto al viejo había tres niños ateridos (llenos de frío), flacos (magros), miserables: tres pobres niños que temblaban junto al viejo indiferente e imperioso, como el genio de aquella pampa de granito.
El viejo tenia en la palma de una mano simiente (semilla). Su otra mano, el índice extendido parecía oprimir en el vacío del aire como en cosa de bronce.
Y he aquí que tomó por el flojo pescuezo a uno de los niños, y le mostró en la palma de la mano la simiente, y, con voz comparada al silbo helado de una ráfaga, le dijo: "Abre un hueco (buraco) para esta simiente"; luego soltó el cuerpo trémulo del niño, que cayó, sonando como un saco mediado de guijarros (desperdicios), sobre la pampa de granito.
- "Padre - sollozó el cuitado (afligido) - Cómo podré abrir si todo este suelo es raso (plano) y duro?
- "Muérdelo...", respuso (respondió), cual el silbo helado de la ráfaga; y levantó uno de sus pies, y lo puso sobre el pescuezo lángido del niño; y los dientes del tránsite (pequeño) sonaban rozando la corteza de la roca, como el cuchillo en la piedra de afilar; y así pasó mucho tiempo; tanto que el niño tenía abierta en la roca una cavidad no menos que el cóncavo de un cráneo; pero roía, róía siempre con un gemido de estertor (dolor profundo); roía el pobre niño bajo la planta del viejo indiferente e inmutable como la pampa de granito.
Cuando el hueco llegó a ser lo hondo que se precisaba, el viejo levantó la planta opresora; y quien hubiera estado allí hubiese visto, entonces, una cosa aún más triste, y es que el niño, sin haber dejado de serlo, tenía la cabeza blanca de canas (cabelo grisalho). Y apartóle el viejo con el pie...
Y levantó al segundo niño, que había mirado temblando todo aquello y le dijo: "Junta tierra para la simiente.
- "Padre - preguntóle el afligido niño (criança), en dónde hay tierra?
- "La hay en el viento, recógela - repuso (respondió)- y con el pulgar y el índice abrió las mandíbulas miserables del niño; y le tuvo así contra la dirección del viento que soplaba; y en la lengua y en las fauces jadeantes (cansadas) se reunía el flotante polvo del viento, que luego el niño vomitaba , como limo (barro) precario; y así pasó mucho tiempo, mucho tiempo, y ni impaciencia, ni anhelo, ni piedad mostraba el viejo indiferente e inmutable sobre la pampa de granito.
Cuando la cavidad de piedra fue colmada (cheia), el viejo echó en ella la simiente , y arrojó al niño de sí como se arroja una cáscara sin jugo, y no vio que el dolor había pintado la infantil cabeza de blanco.
Y luego levantó al último de los pequeños, y le dijo señalándole la simiente enterrada:
- "Has de regar esa simiente". Y como él le preguntase, todo trémudo de angustia:
- "Padre, en dónde hay agua?"
- "Llora y la hay en tus ojos" - contestóle (lhe respondeu). Y le torció las manos débiles, y en los ojos del niño rompió entonces abundante vena de llanto, y el polvo sediento lo bebía; y este llanto duró mucho tiempo, porque para exprimir las lagrimales cansados estaba el viejo indiferente e inmutable, en pie, sobre la pampa de granito.
Las lágrimas corrían en un arroyo quejumbroso tocando el círculo de tierra, y la simiente asomó sobre el haz (superficie) de tierra como un punto, y luego echó fuera el tallo incipiente, las primeras hojuelas. Mientras el niño lloraba, el árbol nuevo criaba ramas y hojas. Y en todo esto pasó mucho tiempo, mucho tiempo, hasta que el árbol tuvo tronco robusto, y copa anchurosa (frondosa), y follage y flores que aromaron el aire, y descolló (desarrolló) en la soledad; y descolló en el aire, aún más alto que el viejo indiferente e inmutable sobre la pampa de granito.
El viento hacía sonar las hojas del árbol y las aves del cielo vinieron a anidar (fazer seus ninhos) en su copa (seio), y en sus flores se cuajaron frutos; y el viejo soltó entonces al niño, que dejó de llorar, toda blanca la cabeza de canas.
Y los tres niños tendieron (extendieron) las manos ávidas a la fruta del árbol; pero el flaco gigante los tomó, como cachorros (perros) del pescuezo, y arrancó una semilla, y fue a situarse con ellos en el cercano punto a la roca; y levantando uno de sus pies, juntó los dientes del primer niño con el suelo, juntó de nuevo con el suelo los dientes del niño que sonaron bajo la planta del viejo indiferentes e inmutable, erguido, inmenso, silencioso, sobre la pampa de granito...
Aqui hagamos la pausa, amigo lector. Yo siento que estás impresionado y rebelde contra el viejo de esta narrativa... y con mucha razón. Pero al comienzo te informé que esta lectura la tenemos que interpretar simbólicamente, metafóricamente.
Tú tienes que pensar que el viejo y los niños; y la actitud de cada uno de ellos representa algo o quiere decirnos algo. Es el mensaje que debemos recibir de esta hermosa lectura. Entonces, reflexiona por un momento, y luego después, termina con la lectura. De acuerdo? ----------
Esa desolada pampa es nuestra vida, y ese inexorable espectro (monstruo) es el poder de nuestra voluntad; y esos trémulos niños son nuestras facultades y nuestras potencias,(nuestras fuerzas interiores) de cuya debilidad y desamparo, la voluntad arranca la energía todopoderosa que subyuga (domina) al mundo y rompe las sombras del arcano (desconocido).
Un puñado de polvo,(el ser humano) suspendido por un soplo efímero (la vida) sobre el haz de la tierra para volver, cuando el soplo acaba, a caer y disiparte en ella (la muerte); un puñado de polvo, una débil y transitoria criatura (nuestra vida efímera) lleva dentro de sí la potencia original,(divina) la potencia emancipadora , que no está presente ni en los encrespamientos de la mar, ni en la gravitación de la montaña, ni en el girar de los orbes...
Un puñado de polvo puede mirar a lo alto,(al cielo) y, dirigiéndose al misterioso principio de las cosas,(Dios) decirle:
- Si existescomo yo, una voluntad, soy de tu raza, soy tu semejante; pero si sólo existes como una fuerza ciega y fatal, si el universo es una patrulla de esclavos que rondan en el espacio infinito (cuerpos celestes), teniendo por amo una sobra que se ignora a sí misma,(gravitación universal) entonces yo valgo mucho más que tú; y el nombre que te puse (Dios), devuélmelo, porque no hay en la tierra ni en el cielo nada más grande que yo (el hombre)"
Es una preciosa lectura, ustedes me darán la razón. Ahora, pasamos a la siguiente lectura de hoy.
Del libro LA PSICOGRAFÍA ANTE LOS TRIBUNALES, de Miguel Timponi. Federación Espírita Brasileira. Págs. 180-184. Mensaje recibido por el famoso médium, ya fallecido, CHICO XAVIER, a través del espíritu ENMANUEL. Traducción de Fabio Soto Caján.
"Rezan las leyendas bíblicas que el Señor, después de los seis dias de grandes faenas en la creación del mundo, extraído del caos de Su sabiduría, descansó el sétimo para contemplar su obra.
El Todopoderoso veía los portentos de la Creación, maravillado de paternal alegría. En los aires inmensos revoloteaban alegres las aves; en las florestas espesas se abrían flores radiantes de perfumes enbrigadores; mientras las luces en la inmensidad del universo, clarificaban la apoteosis de la Naturaleza, resplandeciendo en el infinito, para loar Su gloria y exaltar Su grandeza.
Después del sétimo día de la creación, cuando Dios despertó de su sueño de operario y vio que todo lo que había hecho era bueno, quedó de tal modo contento, que se dedicó a burilar, como pequeños adornos del mundo, a las piedras preciosas. A la amatista la hizo de un violeta encendida; al topacio, de un rayo de sol; a la turquesa, de un reflejo de la luna; al ónix, de un pedazo de la noche; a la esmeralda, de una hoja de rosal; al berilio, de una brizna de miel; al zafiro, de una gota de tinta del cielo; al ópalo, con agua del mar; al rubí lo hizo con una gota de sangre que brotó del dedo de Eva en el Edén, causada por el primer espino que brotó en la tierra; y de la primera lágrima alegre de Sus ojos formó al diamante. Y a todas ellas las esparció por sobre la faz de la tierra, para el encanto y deleite de los dos únicos habitantes del Paraíso.
Jehová, sin embargo, luego después de la caída de Adán y de su expulsión del Paraíso (cuando tendría que trabajar la tierra y ganar el pan con el sudor de su frente), recogióse entristecido a sus dilatados imperios celestiales y dividió su obra terrena en sectores diversos, que confió al cuidado de las soberanías angélicas.
El Paraíso, luego, se cerró para la tierra y ésta pasó a vivir en su aislamiento en el seno del infinito. Adán quedó en el mundo, con su descendencia maldecida, lejos de las bellezas del Edén perdido, y en el lugar donde se encontraban las grandiosidades divinas no se vio más que el vacío levemente azulado de la atmósfera.
Y el Señor, junto con los serafines y los arcángeles , en el sagrado pedestal de su misericordia, esperó que el tiempo pasase. Y pasó mucho tiempo, mucho tiempo, hasta que un día el Creador convocó a los ángeles, a los que había confiado misiones terrenas, para que le presentasen informes precisos sobre el sector de cada uno.
Se prepararon en el cielo fiestas maravillosas y celebraciones indescriptibles para este gran evento de confraternización de las fuerzas divinas; y el día fijado, al son de gloriosas músicas, llegaron al Paraíso los poderes angélicos, encargados de la misión de velar por el orbe terreno. El señor los recibió a todos con su bendición, desde lo alto de su trono, bordado de lirios y estrellas; y ante la respetuosa atención de todos los circunstantes, habló el Ángel de las Luces y dijo:
-"!Señor, todas las claridades que creaste para la tierra, continúan reflejando las bendiciones de Tu misericordia. El sol ilumina los días terrenos con los resplandores divinos, vitalizando todos los seres de la Naturaleza y repartiendo a todos ellos su calor y su energía. En los crepúsculos, el firmamente recita a los cielos sus poemas de estrellas y las noches son allí clarificadas por los rayos puros y tenues de los plenilunios divinos. En los paisajes terrestres, todas las luces evocan Tu poder y Tu misericordia, llenando la vida de las criaturas de benditas claridades." Dios bendijo al Ángel de las Luces, concediéndole la facultad de multiplicarlas sobre la faz del mundo.
Luego habló el Ángel de la tierra y de las Aguas, exclamando con alegría:
- "!Señor, sobre el mundo que creaste, la Tierra continúa alimentando con hartura a todas las criaturas; todos los reinos de la Naturaleza recogen de ella los tesoros sagrados de la vida; y las aguas, que parecen construir la sangre bendita de Tu obra terrena, circulan en su seno inmenso, afirmando Tu poder soberano; y los mansos riachuelos, con sus silbidos, alaban Tu piedad y Tu blandura. Las tierras y las aguas del mundo son afirmaciones plenas de Tu grande complacencia." El Creador agradeció las palabras de Su servidor y bendijo sus trabajos.
En seguida, habló el Àngel de los Árboles y de las Flores:
Esta lectura la terminaremos la próxima semana. Los espero.
Hasta la próxima, amigos. Entren en contacto conmigo: fsoto94@hotmail.com _________




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