En Español C O C A
Esta semana vamos a hablar sobre un tema polémico: la COCA.
Es una planta originaria de Suramérica y sus hojas son utilizadas desde tiempos remotos. Los incas la utilizaron con frecuencia y los pueblos indígenas de la Sierra sur del Perú la usan hasta hoy como parte de sus costumbres ancestrales. Igual sucede en una parte de Bolivia. Cuando el turista llega a Cuzco, en su hotel le sirven de inmediato una taza (chícara) de coca (chá) para adecuar su organismo a la altura y a la falta de oxígeno. El primer día no debe caminar en la calle para evitar el cansancio y evitar la fatiga.
La coca es una hoja de sabor amargo. Los indígenas la usan diariamente para mitigar el hambre(fome), la sed, la altura y los trabajos forzados en las alturas de los Andes. Yo he probado la coca y no me gustó nada. Lo hice para comprobar lo que afirman de ella y para contarles a ustedes sus efectos. Pero sí he tomado té de coca, con azucar. Es muy agradable; semejante a la yerba mate.
El cultivo de esta planta es frecuente también en Colombia, en donde se ha establecido un verdadero comercio ilegal de la droga denominada COCAÍNA. Los productores de Colombia elaboran la droga y la comercian ilegalmente a todo el mundo; especialmente a Estados Unidos y Europa.
El tráfico de cocaína se ha constituído en los llamados Carteles o grupos especializados en el tráfico en Colombia. Su jefes son poderosos; son perseguidos por la policía; pero no dejan de producirla y de exportarla. El presidente Uribe, con la ayuda de Estados Unidos está luchando tenazmente para abolir este crimen, pero sus resultados son pocos y hasta desanimadores.
Se afirma que en esta lucha entre los traficantes de la cocaína y la guerrilla del FARC hay una "alianza" impune. Actúan de pleno acuerdo, protegiéndose mutuamente y logrando avances que el gobierno no ha podido vencerlos hasta ahora.
La producción y el tráfico de la cocaína continúan y cada vez el mundo constata que el tráfico de drogas aumenta en el mundo, pues los intereses poderosos de las traficantes y sus protectores son inmensos e invencibles. Y tanto las Naciones Unidas como los gobiernos del mundo, hacen todo lo posible por vencer esta lacra social y no lo logran.
La prohibición del uso de drogas no está dando resultado en el mundo y será bueno que los interesados en su abolición, piensen seriamente en la mejor medida y en las mejores políticas para vencer esta batalla tan pertinaz. Creo que la PROHIBICIÓN ABSOLUTA debe dar lugar a una PERMISIÓN mesurada.
CÓMO ASÍ? Partiendo de esta premisa: Hay drogas como el alcohol y el cigarro que son permitidas por casi todos los países del mundo; nadie persigue al fumante ni nadie persigue al alcohólico. Al contrario, los Estados y los países se encargan de proteger y ayudar a los usuarios de estas drogas y destinan mucho dinero para ayudarlos y recuperarlos.
Si es verdad que hay drogas más peligrosas que el alcohol y el cigarro, también es verdad que hay otra drogas que tienen similares efectos. Entonces, los gobiernos podrían intentar de permitir también esas drogas en forma adecuada y legal, en vez de seguir gastando millones y millones de dólares en combatir a los consumidores, y también a los traficantes.
Cuanto más luchan los gobiernos para abolir el tráfico de drogas, el uso y el tráfico continúan y avanzan. En algunos países de Europa , el uso de drogas en dosis legalizadas ya es una realidad. Y en la medida que esta forma legalizada avance, va a disminuir el tráfico de drogas. Porque es la prohibición la que incrementa el tráfico. Y saben los "poderosos" del tráfico de drogas que, en la medida que la permisión avance, ellos van a perder terreno y van a ir perdiendo a sus "clientes" o "consumidores ilegales".
El tema, como ya hemos dicho al comienzo, es polémico y materia de los especialistas. Pero de los verdaderos especialistas, y no de los "interesados", en uno o en otro sentido; en una o en otra posición: los ABOLICIONISTAS y los PERMISIONISTAS.
Aquí dejamos el debate abierto y pasamos a copiar el texto de un cuento interesante sobre el tema, escrito por un gran escritor peruano: VENTURA GARCÍA CALDERÓN, 1886-1959.
C O C A
"Apenas hubieron llegado a la puna (montanha más alta), el guía indígena quizo volver atrás con un temor inexplicable. Fue en vano que Jacinto Vargas le ofreciera la más reluciente de sus libras (moneda antigua) de oro peruano. El indio mostró al sol declinante sobre una montaña andina: la nieve de la cumbre tenía color y chorreras de sangre. Como no le bastara al amo tan seguro indicio de muerte próxima, cogió en la alforja algunas hojas de coca y las masticó un momento hasta que su sabor amarguísimo le hubo indicado el peligro de seguir adelante. Sin mayores comentarios, volvió atrás, espoleando con el talón desnudo su mula, que trotaba sin ruido por la blanda grama de la puna.
Cuando Jacinto Vargas lo alcanzó a galope, tuvo que levantar el látigo para que volviera el indio sumiso, gimoteando (quejándose) y mostrando la luna, pues entraba ya la noche. Se detuvieron a dormir en una arruinada cabaña de la cima.
Todo el paisaje desamparado y monónono de las laderas de los Andes se divisaba desde allí; su vegetación amarillenta y rala hasta la cumbre, en que destellaban los últimos fuegos de la tarde. Un frío súbito bajó de la nieve cuando el día se hubo apagado. Envuelto en su poncho (cobertor indígena para el frio), como en una frazada (cobertor), Jacinto Vargas se tendió en el suelo a dormir, después de haber trancado la puerta de la choza con las riendas de su cabalgadura. El indio se acurrucó (se acomodó curvado) contra el lomo de su mula para que la tibieza animal le preservara del frío nocturno. Ocho horas de jornada por las montañas andinas son el mejor remedio conocido para curar insomnios, sin contar con la chicha excelente, que ayuda a bien morir.
Pero a las dos de la mañana el frio lo hizo tiritar (tremer), y pensó desperezándose, que había cogido una terciana (paludismo). Llamó al guia en vano. Despertar (acordar) a un indio encogido como una momia es una obra tan difícil, que se disponía a buscar en la sombra el frasco de quinina(remedio contra el paludismo),cuando le pareció notar que de su mano chorreaban gotas tibias (mornas): la lluvia seguramente, el súbito chubasco (fuerte lluvia). !Caramba!
Su poncho estaba lleno de sangre. Saltó a la puerta para cortar las riendas con su cuchillo (faca), y la halló entreabierta. Una amplia luna remontaba como las cometas (pipas) de los niños serranos, hinchada al viento. Entonces, mirando la choza y la extensión infinita, Jacinto Vargas, perfectamente despierto, se estremeció con un largo escalofrío. El indio truhán (sinvergùenza) se había fugado con las mulas; le abrió, al partir con el cuchillo de monte una vena del brazo, y a la chicha vertida (derramada) añadió (agregó) seguramente un poco de chamico (hierba medicinal), para que el sueño fuera invencible.
El terror súbito le anudó la garganta. Estaba solo en el fin del mundo, en la más tremenda soledad humana, la de esta serie de colinas que van llevando su vegetación de ruina por los antiguos andenes de los incas, hasta el blanco monumento de las nieves eternas. Pocas gentes transitaban por allí, y puede decirse que de repente no hay camino, puesto que se cruza la puna por cualquier lado sin que el paso de las cabalgaduras (caballos, mulas) deje rastro.

Las hojas de coca-Los cocales en Perú

Venta y consumo de coca en los Andes
Entonces, una idea súbita le hizo subir los colores al rostro. La alforja que el guía dejó al huir estaba llena de hojas de coca. Puesto que los indios pueden vivir algunos días sólo chacchando (mastigando), por qué no iba a imitarlos? Más de una vez los viera preparar la mixtura de hojas con un poco de cal para masticarlas horas enteras, sin probar otro alimento, a pesar de las duras jornadas. El sabor amarguísimo lo hizo escupir dos o tres veces la masa triturada por los dientes. Ensayó de nuevo. El aguardiante con que se enjuagaba la boca le pareció menos fuerte que de costumbre, y se tendió un instante con la cabeza en la montura. Afortunadamente, el indio había dejado los aperos de montar, desdeñoso de estas complicaciones civilizadas, pues él cabalgaba "en pelo" (sin montura).
A lo largo de las lejanas montañas, el camino relucía como la planta nueva. Las tunas mismas (fruto muito doze do cactus), tan negruzcas, recibían un reflejo argentino (claro) en sus brazos velludos de candelabro. Masticando afanosamente, Jacinto Vargas comenzó a sentir una extraña dulzura en los nervios, y el silencio que le aterrorizaba poco antes parecióle calmante. Con alegre lucidez empezó a pensar que las mulas del corral no pasarían lejos. Iba a eesperar, por supuesto, dos o tres días; pero, en fin, la cosa podría alimentarlo, y la herida del brazo, cicatrizada con un coágulo negro, le dolía apenas.
Sin sorpresa alguna comprendió de pronto que estaba en la vecindad de una aldea de indios, pues sonaron las quenas en la oscura oquedad de las montañas. De las más lejanas sombras llegaba su latir, tan armoniosamente difundido y nocturno, que parecía el quejido mismo de la luna.
Jacinto Vargas se arrastró hasta la puerta para escuchar mejor. Vio claramente el rebaño de llamas (auquénido peruano) a cincuenta pasos, cuanto más. Eran doscientas, eran trescientas, no se podían contar, todas blancas como el teatro. Hubiera podido llamar al pastor, que seguramente no estaba lejos, tañendo (tocando) su flauta de caña. Pero sentía tal pereza de hablar! Era mejor seguir aspirando en silencio la frescura que baja de las nieves. Hasta esa cumbre ascendían las llamas, ondulando, meneando apenas la barra de mineral atada en el lomo. Venían de las minas de la sierra, probablemente. !Qué de ellas, caramba!
Hasta el horizonte no se veían sino llamas en pie que miraban la luna, y su lomo confundirse con la línea indecisa de los Andes. Iban a beberse toda la nieve. !Qué delicia!
Nunca las vio danzar. Sí, danzaban al compás de las quenas, apoyando alternativamente en la blanca grama, una y otra patas delanteras, según el ritmo del yaraví (música triste). Jacineto Vargas sonreía de gozo, arrastrándose poco a poco sobre la hierba húmeda. Se acercaría así, sin ruido alguno, hasta las llamas blancas para acariciarlas el vellón (lana abundante) esponjado en la noche. Una necesidad de paz entrañable le suavizaba las venas, y en el sudor de la frontera tan suave, el viento helado! Sí, iba a quedarse dos noches más aquí, dos noches enteras antes de que cualquier caminante viniera a turbar su delirio.
Miró con recelo las primeras luces del alba, que ostentaban los colores de su propio poncho en el prisma de la alta nieve. Al sentir que un ave oscura le rozaba el rostro, levantó una mano titubeante para acariciarlo el pulmón de la cabeza, murmurando una palabra tierna. Pero el ave desperezó las alas inmensas, reflejando la aurora cercana en el plumaje. Con la mano izquierda ya muy torpe, Jacinto Vargas, arrancó el coágulo del brazo para que respirara mejor la herida. !Qué bienestar aquél! !
Era como si tuviera dos bocas entreabiertas. Iba a dormir tan bien, con el sabor de la coca en los labios, mientras resbalaba dulcemente la sangre tibia!
Ya escuchaba con precisión un ruido de cascabeles (campainhas que levan os animais): la reata (cinto) de mulas del correo en la montaña. Pero él no quiso mostrarse. Inclinó la frente sobre la montura y sonrió al morir...
El cóndor, que aguardaba, se le trepó a la cabeza y picoteó (petiscou, cutucou) largo rato (momento) los ojos abiertos."

V. García Calderón - El indio tocando un
yaraví que llega al alma, en la soledad
de la puna andina - Una imagen de los
altos picos nevados de los Andes pe-
ruanos. !IMPRESIONANTE!
EL AUTOR. VENTURA GARCÍA CALDERÓN nació en París. Sus estudios los realizó en el Viejo Mundo y desde allí escribió una serie de crónicas sobre el Perú, ensayos críticos, cuentos y novelas con temas peruanos. Fue periodista , diplomático y escritor.
Llegado al Perú, realiza estudios universitarios en la famosa Universidad Nacional Mayor de SAN MARCOS. Fue ministro plenipotenciario en Bélgica y en Suiza. Publicó diez volúmenes selectos de clásicos peruanos.
Son sus mejores obras las siguientes: La Literatura Peruana, Del Romanticismo al Modernismo, Frívolamente, Dolorosa y Desnuda Realidad, Parnaso Peruano, La Venganza del Cóndor, Vale un Perú, La Perricholi.
Muere en París, en 1959.
Esto es todo por hoy, amigos. Espero que el tema de hoy les haya gustado y les haya despertado el interés por conocer un poco más sobre la literatura, historia, tradicionesy leyendas sobre mi patria, el PERÚ.
Les invito a conocerlo. Con las facilidades de nuestros días, es relativamente fácil y barato conocer la cuna de los Incas, la capital peruana LIMA; las hermosas playas que están a diez minutos de la capital; las famosas LÍNEAS DE NAZCA, a dos horas al sur de Lima, etc.______________________




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