En Español LA CIUDAD MARAVILLOSA I
Todo el mundo sabe hoy dónde está el Brasil y cuál es la ciudad maravillosa. La fama de RÍO DE JANEIRO ha traspasado las fronteras y todos quieren conocerla. Como quieren conocer a Brasil, país que hoy es sinónimo de un futuro promisor y cada día más respetado y querido.
A comienzos del siglo pasado, tanto el Brasil como las demás naciones latinoamericanas eran poco conocidas. Estados Unidos de Norteamérica y Europa eran visibles en los mapas y eran motivo de viajes, de turismo, de noticieros diarios. Pero a merida que la política y la economía mundial fueron evolucionando y cambiando, nuestros países fueron motivo de las atenciones y las miradas de muchos pueblos y países del mundo.
Argentina, Brasil, Perú, Chile y unos pocos más, tuvieron mayor resonancia en esa expectativa mundial. Tanto por su historia, como por su riqueza y producción de minerales , de productos agrícolas y de exportación de materias primas. Al mismo tiempo, fueron alcanzando mayor notorierad en la política nacional y mundial.
En lo que respecta a Brasil, hasta el comienzo del siglo pasado, era considerado como un país semi-desconocido, poco civilizado y sin mucha resonancia internacional. Junto con Argentina, Chile, Perú y unos pocos países latinoamericanos más, eran conocidos por su historia, por la grandeza de sus territorios, por la inmensa riqueza de sus recuros naturales, pero con poca ingluencia en la política y en la economía mundial.
En caso concreto de Brasil, la difusión de su cultura, de su historia y de la calidad de su gente, fueron creciendo rápidamente, y convirtiéndose en una nación sudamericana de gran atractivo turístico y de inversión financiera. El fútbol como deporte nacional, el famoso Carnaval de tres días interminables, invadidos por el júbilo desbordante; sus inigualables playas de su inmenso litoral y la cordialidad contagiante del brasileño, hicieron de este país un sinónimo de amistad y de un futuro promisor. Sin olvidar, por supuesto, de la belleza de sus mujeres.
Hay un famoso escritor europeo que, cuando estuvo en Buenos Aires, se resistió a la idea de conocer el Brasil, pensando que se trataba de un país con poco interés para un intelectual como él, y con una geografía llena de no buenas sorpresas y de peligros. Sin embargo, acepto el convite y llegó a Brasil, se quedó deslumbrado con su belleza y no tuvo palabras para describir el espectáculo admirable que tenía ante sus ojos, cuando su barco se acercaba a la preciosa ciudad MARAVILLOSA: RÍO DE JANEIRO.
Se trataba del gran escritor austríaco, STEFAN ZWEIG. Llegó al Brasil, se maravilló con su inmenso territorio y con su impresionante belleza natural, escribió sobre este bello país y se quedó a vivir en él y también a morir.
En la página de hoy y en la siguiente, voy a transcribir algunos fragmentos emocionantes de lo que el gran intelectual europeo escribió sobre esta tierra latinoamericana.
B R A Z I L
"Cuando en el año 1936 debía dirigirme a la Argentina para tomar parte del Congreso de los Pen Clubs en Buenos Aires, agregóse a ello la invitación de hacer simultáneamente una visita al Brasil. Mis esperanzas no eran mayormente nutridas. Tenía yo la pretenciosa idea media del europeo o norteamericano respecto al Brasil, que ahora me esfuerzo por reconstruir: como cualquiera de las repúblicas sudamericanas, que no se distinguen claramente una de otra, con un clima cálido y malsano, condiciones políticas revueltas y finanzas disolutas, negligentemente administradas y sólo medianamente civilizada en las ciudades costeras, pero de muy hermoso paisaje y grandes posibilidades inexplotadas; un país, pues, a propósito para emigrandes desesperados o colonos, pero de ningún modo un país del que pudiera esperarse un aliciente intelectual.
Dedicarle unos diez días me parecía lo suficiente para una persona que no era, por profesión, geógrafo, coleccionista de mariposas, cazados, deportista ni comerciante.
Ocho días, o cuando mucho diez, y luego volver prontamente, pensaba, y no me avergënzo de registrar tan necia posición. La considero hasta importante, pues es aproximadamente la mis que aún hoy se adopta por lo común en el sentido cultural, tan tierra incógnita todavía, como lo fue en el snetido geográfico para los primeros navegantes.
Me sorprenden de continuo los conceptos confusos e insuficientes que aun hombres cultos y de inquietudes políticas, manifiestan con respecto a ese país, que sin embrgo está destinado a convertirse en uno de los factores más importantes del duturo desenvolvimiento de nuestro mundo.
(Noten ustedes la predicción del escritor sobre el futuro del Brasil)
Cuando, por ejemplo, un comerciante de Boston habló harto despectivamente, a bordo, de los pequeños estados sudamericanos y yo traté de hacerle presente que el Brasil sólo, abarca un territorio mayor que el de los Estados Unidos, creía que yo estaba haciendo una broma y sólo quiso convencerse luego de haber echado una mirada al mapamundi..."

Brasil, "continente..."- Su descubridor PEDRO
ALVAREZ CABRAL-El escritor ESTEFAN ZWEIG
SU LLEGADA A BRASIL. "Prodújose entonces el arribo a Río, una de las impresiones más grandiosas que recibí en todos los días de mi vida. Estaba bascinado y al mismo tiempo conmovido, pues no sólo se me presentó en ese instante uno de los paisajes más hermosos del mundo, esa combinación sin par de mar y montaña, ciudad y naturaleza tropical, sino que también una suerte completamente nueva de civilización. Contra toda mi previsión, me hallé ante un cuadro absolutamente singular, de una arquitectura y disposición urbana limpias y ordenadas, ante un atrevimiento y una magnificencia en todas las cosas nuevas y, a la vez, una cultura antigua conservada con particular eficacia, gracias a la distancia.
Había ahí color y movimiento, el ojo excitado no se cansaba de mirar y dondequiera que se dirigía, se regocijaba. Me hundí en una embriaguez de belleza y felicidad que agitó los sentidos, tendió los nervios, alivió el corazón, activó el espíritu, y pór mucho que veía , nunca era suficiente.
En los últimos días viajé al interior o, mejor dicho, creía viajar al interior. Viajé doce, catorce horas hasta São Paulo, hasta Campinas, creyendo acercarme más así al corazón de ese país.
(Por su desconocimiento de la inmensidad del territorio brasileño, el escritor pensó que estaba viajando en pocas horas hasta el "corazón de ese país")
Pero cuando de regreso, consulté el mapa, descubrí que con esas doce o catorce horas de viaje en ferrocarril apenas había penetrado la piel; por primera vez emepcé a considerar la grandeza inimaginable de ese país, que, en verdad, ya no debería llamarse país, sino más bien continente, un mundo con cabida para trescientos, cuatrocientos, quinientos millones de hombre y una riqueza inconmensurab le, explotada en menos de una milésima parte, bajo una tierra exuberante y virgen. Un país que , pese a su desenvolvimiento rápido, sólo se halla en el comienzo del mismo. Un país cuya importancia para las generaciones venideras, no pueden prever ni aún las combinaciones más atrevidas. Y con asombrosa rapidez se esfumó la arrogancia europea que había traído conmigo, harto inútilmente. Sabía que acababa de echar un vistazo sobre el porvenir de nuestro mundo..."
(El escritor confiesa la arrogancia de los europeos que se sentían y se sienten dueños de la cultura occidental y consideran a las naciones latinoamericanas, como un conjunto de países de poca importancia o de tercer orden).
PONDERANDO LA INMENSIDAD DEL BRASIL. "Sé que este cuadro no es completo y que no puede serlo. Es imposible conocer acabadamente el Brasil, un mundo tan dilatado. Viví aproximadamente medio año en este país y sólo ahora me consta, cuánto me falta, a pesar de todo el afán de aprender y de todos los viajes, para tener una visión completa de ese país enorme, y que una existencia entera apenas bastaría para que uno puediera decir: conozco el Brasil."

Los grandes atractivos del Brasil
Realmente, para conocer una buena parte del Brasil, el turista o el viajero necesitan mucha voluntad, mucho tiempo y mucho dinero. Pero vale la pena hacerlo, pues cada estado, cada ciudad, cada lugar que se visita es una verdadera atracción y una experiencia inolvidable.
Yo he tenido la oportunidad, en mis 20 años de permanencia en este inmenso país, de conocer algunos estados como la capital federal, Espíritu Santo, Minas Gerais, Río de Janeiro, São Paulo, Paraná, Santa Catarina , Río Grande do Sul y Matto Grosso do Sul. Me hace falta conocer el inmenso Nordeste, con gente alegre, espontánea y llena de calor humano. Conocer ciudades y estados como Fortaleza, Río Grande do Norte, João Pessoa, Recife, Pernambuco, Sergipe, Salvador, etc. es un hermoso desafío.
Ahora, vamos a seguir escuchando a Swaig:
"En primer lugar , no he visto en absoluto una serie de provincias, cada una de las cuales tiene la extensión de Francia o Alemania, y aúkn más; no he recorrido tampoco las regiones de Matto Groosso, Goyas, ni la selva regada por el Amazonas, que ni aun las expediciones científicas han podido penetrarlo completamente. No estoy familiarizado, pues, con la vida primitiva de esos núcleos de viviendas diseminados por espacios dilatadísimos, ni puedo, por lo tanto, presentar un cuadro de la exsistencia de todas estas clases sociales apenas alcanzadas por la cultura: la vida de los barqueiros, que navegan sobre los ríos; la de los caboclos de la región amazónicas; la de los buscadores de diamentes, los garimpeiros; la de los vaqueiros y gauchos, ni la de los trabajaodres de los barranqueiros de Minas Gerais. No visité las colonias alemanas de Santa Catarina donde, según se dice, en las casas viejas cuelga aún el retrato del emperador Guillermo, y en las nuevas, el de Hitller; ni las colonias japonesas del interior de São Paulo, y no puedo informar a nadie, a ciencia cierta, si algunas tribus indias de las selvas impenetrables, se decidan todavía, realmente, al canibalismo...
Debo privarme, además, honradaamente, de ofrecer conclusiones, predicciones y profecías en cuanto al pervenir económico, financiero y político del Brasil. Desde los puntos de vista económico, sociológico y cultural, los problemas del Brasil son tan nuevos, tan peculiares y, debido a su extensión, tan difíciles de abarcar, que cada uno de ellos requeriría para su estudio concienzudo una falange de especialistas.
Una visión completa es imposible en un país que no acaba aún de tener una visión de su conjunto y que, además, se halla en una crecimiento tan impetuoso que todo informe y toda estadística resultan superados por los hechos, aún antes de que el informe esté terminado de redactar y haya pasado por la prensa..."
HABLA SOBRE EL PROBLEMA RACIAL EN BRASIL. "De acuerdo con la estructuración etnológica, y en el supuesto de que hubiera recogido la ilusión europea nacionalista y de raza, el Brasil tendría que ser el país más desgarrado, más intranquilo y menos pacífico del mundo. A simple vista, reconócense todavía, en la calle y en los mercados, las razas más distintas que constituyen la población. Hay los descendientes de los portugueses que conquistaron y colonizaron el país, la población aborigten india, que habita en el interior desde tiempos inmemoriales, los millones de negros que en los tiempos de la esclavitud fueron traídos de África, y junto a todos ellos los millones de italianos, alemanes y hasta japoneses que llegaron al lpaís como colonos.
De acuerdo con la posición europea, habría que suponer que esos grupos se enfrentan mutuamente de un modo adverso, los primervenidos contra los recién venidos, los blancos contra los negros, americanos contra europeos, morenos contra amarillos; habría que suponer que que mayorías y minorías se hallasen en lucha constante por sus derechos y privilegios.
Y asombradísimo, se observa que todas estas razas, visiblemente diferenciadas por el mero color, viven en la más acabada armonía y que, a pesar de su origen individual, sólo compiten en la ambición de despojarse de las peculiaridades primitivas para convertirse cuanto antes y todo lo más perfectamente posible en brasileños, en una nueva y uniforme nación..."
Creo yo, amigos lectores, que lo que nos informa el escritor austríaco, sobre Brasil, viene a ser un verdadero retrato hecho a la pluma, por un europeo impresionado tan profundamente por esta bella tierra americana, que no tuvo más que decidirse a vivir en el Brasil y dedicar el resto de sus días para admirar la belleza inefable de esta inmensa nación, descubierta por el navegante portugués LUIS ALVAREZ CABRAL, en 1521.
Vamos a quedarnos por aquí esta semana, para darnos tiempo de ver el mapa del Brasil, conocer por nombre a sus 28 estados, ubicarnos en relación a los países vecinos y preparar los ánimos para viajar por el territorio brasileño, durante nuestras próximas vacaciones, o en el primer feriados largo que tengamos por delante.
Hasta la próxima semana, amigos. Abrazos. ____________




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