En Español LITERATURA UNIVERSAL IV
OBRAS CLÁSICAS
Gracias, amigos lectores, por visitar frecuentemente esta página. La escribo semanalmente para ustedes. Y creo que, en alguna forma, les estoy refrescando la memoria, para actualizar el contenido y personajes de famosas obras de la literatura universal.
Me gustaría que, al mismo tiempo de recordarlas, hicieran participar a sus familiares y amigos estudiantes de cualquier nivel, de la lectura de estas joyas de la literatura de todos los tiempos, para ampliar su cultura general y/o utilizar este material para sus lecturas en clase o para trabajos solictados por sus profesores.
Esta semana vamos a recordar a otra gran epopeya griega, escrita también por el admirable poeta HOMERO. Se trata de la ILIADA.
Junto con la ODISEA, es atribuída a este gran poeta que vivió en el siglo VIII a.C en Jonia, hoy región de Turquía. Hasta hoy se discuten tres temas referentes a Homero: 1. si, realmente, existió el poeta; 2. si él es el verdadero autor de ambos poemas; 3. si la ILIADA y la ODISEA fueron escritas por él mismo o por diferentes autores.
La ILÍADA fue escrita también en verso; tiene 15,691 versos, divididos en 24 cantos o rapsodias. Narra los acontecimientos ocurridos durante 51 días del décimo y último año de la guerra de TROYA.
PERSONAJES: Son muchos, pero los que destacan son los siguientes:
- AQUILES, héroe aqueo o griego;
- AGAMENÓN, rey de los griegos;
- MENELAO, héroe griego;
- TELÉMACO, AYAX, HÉCTOR, PRÍAMO, PARIS;
- HELENA y BRISEIDA.
- Dioses: ZEUS, APOLO, AFRODITA, ATENEA, HERA, ISIS, POSEIDON.
ARGUMENTO. Declarada la guerra entre aqueos (griegos) y troyanos, se producen enfrentamientos sucesivos en que los dioses del Olimpo intervienen, a favor o en contra de ambos ajércitos.
En una de las sangrientas batallas, los griegos son victoriosos, los troyanos se retiran del escenario de los hechos, dejando tras ellos un gran botín a favor de los griegos y a la hermosa Brisaida en manos del héroe Aquiles, como su esclava.

Agamenón - AQUILES - Aquiles y Brisaida
Hay un desentendimiento entre Aquiles y Agamenón, porque éste lo amenaza con quitarle a Brisaida y así lo hace. Enfurecido Aquiles con la conducta del rey Agamenón, se aleja de los ejércitos griegos y decide no participar más en la guerra.
Mientras tanto, CRISES, padre de Brisaida y sacerdote de Apolo, se embarca en dirección a Agamenón para rogarle por la devolución de su hija y llevándose inmensos tesoros como presente.
Los griegos aceptan la propuesta, pero el rey Agamenón la rehúsa y amenaza a Crises de atentar contra su vida y sus compeñeros, si no se retira de su campamento y se niega a entregar a Brisaida.
Entonces el anciano pide ayuda del dios Apolo y éste causa destrozos en el ejército aqueo durante 9 días, y luego mandará una peste contra el pueblo y el ejército de Agamenón.
El rey convoca al pueblo a una asamblea y para evitar mayores daños a la ciudad, decide devolver a Brisaida. ULISES, junto con otros griegos, es escogido para cumplir esta misión.
Aquiles, entonces, pide a su madre Tetis que pida al dios Zeus que conceda la victoria a los troyanos en otra batalla, para que Agamenón comprenda la falta que ha cometido. Y él, se retira de la batalla.

Griegos y troyanos: 10 años de guerra
Agamenón es sugerido en sueños por Zeus para que ataque a Troya y en un momento de la batalla, el héroe troyano Paris, increpatado por su hermano Héctor, se enfrenta con Menelao, héroe griego. Quien saliera victorioso, tendría como recompensa a HELENA, reina de los aqueos.

Helena - muerte de Patroclo - Héctor
Menalao está a punto de dar muerte a Paris, pero es salvado por la diosa Afrodita y es enviado junto a Helena.
La guerra continúa y esta vez, bajo la presión del avance del ejército troyano, los griegos consideran la posibilidad de entregar a Helena , junto con sus grandes tesoros. Mientras tanto, el ejército griego construye una muralla y una fosa para defender su campamento en el ataque contra los troyanos. Por su lado, los troyanos avanzan.
En este estado de cosas, Agamenón envía una comitiva a la tienda de Aquiles, pidiéndole que vulva a la lucha, previa devolución de Criseide y a que escoja cualquiera de sus hijas como esposa. Pero Aquiles se niega.
Avanzadas las campañas guerrera, Héctor es herido de gravedad por Ayax, héroe griego. Posteriormente, Héctor se enfrenta con Patroclo, de los ejércitos troyanos, y le da muerte con la ayuda del dios Apolo.
Aquiles, entonces, es noticiado de la muerte de su amigo Patroclo y decide volver a la lucha. Se reconcilia con Agamenón, le devuelve a su esclava y el rey le hace el juramento de que nunca estuvo con ella como hombre y mujer.

Aquiles vuelve a la lucha - el dios ZEUS -
el caballo de Troya
Entonces Aquiles comienza su feroz ataque contra los troyanos. El rey troyano Príamo ordena abrir las puertas de Troya para que sus tropas se refugien tras sus muros.
Héctor queda fuera con el propósito de enfrentarse con el temible Aquiles. Ambos luchan bravamente y Héctor cae muerto por una treta de la diosa Atenea.
Entonces, Aquiles ata (amarra) a su carro de combate el cuerpo de Héctor y da vueltas a la ciudad, arrastrando el cadáver del héroe troyano.

Aquiles mata a Héctor - Príamo suplica a
Aquiles, la devolución del cadáver de su hijo
Finalmente, el rey Príamo, va al campamento griego, guiado por el dios Hermes, para suplicar a Aquiles, la devolución del cadáver de su hijo Héctor.
Aquiles es convencido y se celebran los funerales de Héctor. Con lo que termina la historia.
Copiamos un fragmento de la obra:
LA PESTE Y LA CÓLERA DE AQUILES
"Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquileo, cólera funesta que causó infinitovos males a los aqueos y precipitó al Hades (infierno) muchas almas valerosas de los héroes, a quienes hizo presa de perros y pastos de aves - cumlíase la voluntad de Zeus - desde que se separaron el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquileo.
"Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que pelearan? El hijo de Leto y de Zeus airado con el rey, suscitó en el ejército maligna peste y los hombres perecían por el ultraje que el Atrida infiriera al sacerdote Criese. Èste, deseando redimir a su hija, se había presentado en las veloces naves aqueas con un inmenso rescate y en la mano las ínfulas de Aolos, el que hiere de lejos, que pedian de áureo cetro; y a todos los aqueos, y particularmente a los Atridas, caudillos de pueblos, así les suplicaba:]
"!Atridas y demás aqueos de hermosas glebas! Los diosos que habitan las moradas del Olimpo os permitan destruir la ciudad de Príamo y regresar lelizmente a la patria. Poned en libertad a mi ija y recibid el rescate, venerando al hijo de zerus, a Apolo, el que hiere de lejos".
Todos los aqueos aprobaron a voces que se respetara al sacerdote y se admitiera el espléndido rescate; mas el Atrida Agamenón, a quien no plugo el acuerdo, le respidió de mal modo y con altaneras voces:
"No dé yo contigo, anciano, cerca de las cóncavas naves, ya porque ahora demoras tu partida, ya porque vuelves luego; pukes quizás no te valgan el cetro y las ínfulas del dios. A ella no la soltaré; antes le sobrevendrá la vejez en mi casa, en Argos, lejos de su patria, trabajando en el telar y aderezando mi lecho. Pero vete, no me irrites, para que puedas irte más sano y salvo".
Así dijo. El anciano sintió temor y obedeció el mandato. Fuese en silenicio por la orilla del estruendoso mar; y mientras se alejaba, dirigía muchos ruegos al soberano Apolo, a quien parió Leto, la de hermosa cabellera...
Así dijo rogando. Oyóle Febo Apolo, e irritado en su corazón, descendió de las cumbres del Olimpo con el arco y el cerrado carcaj en los hombros; las saetas resonaron sobre la espalda del enojado dios, cuando comenzó a moverse...
Durante nueve días volaron sobre el ejército las flechas del dios.i En el décimo, Aquileo convocó al puebo al ágora: se lo puso en el corazón Hera , la diosa de los blancos brazos, que se interesaba por los dánaos, a quienes veía morir...
Levantóse entre ellos Calcante el Testórida, el mejor de los augures, conocía el presente, lo futuro y lo pasado, y había guiado las naves aqueas hasta Ilión por medio del arte adivinatorio que le diera Febo Apolo, y benévolo les arengó diciendo:
"!Oh Aquileo, caro a Zeus! Mándasme explicar la colera de Apolo, del dios que hiere de lejos! Pues bien, hablaré...
No está el dios quejoso con motivo de algún voto o hecatombe, sino a causa del ultraje que Agamenón ha inferido al sacerdote, a quien no devolvió la hija ni admitió el rescate. Por eso, el que hiere de lejos, nos cusaó males y todavía nos causará otros. Y no libirará a los dánaos de la odiosa peste, hasta que sea restituída a su padre, sin prmio ni rescate, la joven de ojos vivos, llevemos a Crisa una sagrada hecatombe. Cuando así la hayamos aplacado, renacerá nuestra esperanza".
Y ahora, vaticinando ante los danaos, afirmas que el que hiere de lejos les envía calamidades, porque no quise admitir el espléndido rescate de la joven Criseida, a quien anhelaba tener en mi casa. La prefiero, ciertamente, a Clitemestra, mi legítima esposa, porque no le es inferior ni en el talle, ni en el natural, ni en inteligencia, ni en destreza. Pero, aun así y todo, consiento en devolverla, si esto es lo mejor; quiero que el pueblo se salve, no que perezca. Pero preparadme pronto otra recompensa, para que no sea yo el único argivo que sin ella se quede; lo cual no parecería decoroso...
Resondióle en seguida el celerípide divino Aquileo (Aquiles):
"Atrida gloriosísimo, el más codicioso de todos! Cómo pueden darte otra recompensa los magnánimos aqueos? No sabemos que existen en parte alguna cosas de la comunidad, pues las del saqueo de las ciudades están repartidas, y no es conveniente obligar a los hombres a que nuevamente las junten. Entrega ahora esa joven al dios, y los aqueos te pagaremos el triple o el cuádruple, si Zeus nos permite algún día tomar a la bien murada ciudad de Troya".
Y contestóle el rey Agameón y le dijo:
"Aunque seas valiente, deiforme Aquileo, no ocultes así tu pensamiento, pues no podrás burlarme ni persuadirme. Acaso quieres, para conservar tu recompensa, que me quede sin la mía, y por esto me aconsejas que la devuelva?
Mas de esto deliberaremos otro día.
Ahora, ea, echemos una negra nave al mar divino, reunamos los convenientes remeros, embarquemos víctimas para la hecatombe y a la misma Criseida, la de hermosas mejillas, y sea capitán cualquiera de los jefes...
Amigos, esto ha sido todo por hoy. Volveremos la próxima semana. Un feliz Aniversario del Brasil y buena suierte. Abraços.____________




Leia este blog no seu celular